Filosofía y Modelo Formativo
1. Nuestra identidad
Somos un club de formación.
Competimos y queremos ganar, porque competir forma parte del deporte. Pero entendemos que el verdadero objetivo del deporte base no es el resultado inmediato, sino el desarrollo integral del jugador y del equipo.
Nuestro proyecto está diseñado a medio y largo plazo.
No trabajamos para el marcador del sábado.
Trabajamos para el jugador y el equipo que queremos dentro de tres o cuatro años.
2. Formar por encima del resultado inmediato
En categorías de iniciación (micro, prebenjamín, benjamín), el objetivo principal no es ganar competiciones, sino formar.
El desarrollo motriz en edades tempranas no es homogéneo. Algunos niños y niñas maduran antes físicamente y otros lo hacen más tarde. Tomar decisiones en función del rendimiento puntual a los 7 u 8 años no es justo ni eficaz desde el punto de vista deportivo.
Muchos jugadores que no destacan en edades tempranas se consolidan en etapas posteriores.
Por ello:
- Fomentamos la participación.
- Promovemos la rotación.
- Construimos equipos equilibrados.
- Pensamos en el desarrollo global del grupo.
Ganar una liga prebenjamín con dos o tres jugadores físicamente adelantados no garantiza el futuro. Construir un equipo sólido sí.
3. Competir con coherencia
Formar y competir no son conceptos opuestos.
Queremos ganar. Nadie compite para perder. Pero no ganamos a cualquier precio.
Nuestro objetivo es competir contando con todos los miembros del equipo, porque eso es lo que verdaderamente forma.
Cuando todos participan:
- Todos aprenden.
- Todos asumen responsabilidad.
- Todos mejoran.
- El equipo crece de forma equilibrada.
El resultado es puntual.
La formación es permanente.
4. Desarrollo individual antes que sistemas cerrados
En etapas formativas no priorizamos sistemas rígidos ni esquemas cerrados.
- No defendemos en zona en edades tempranas.
- No limitamos el juego a automatismos.
- No reducimos la creatividad por buscar eficacia inmediata.
Defender individualmente obliga a patinar, ajustar distancias, orientarse y tomar decisiones. La defensa en zona puede ofrecer rendimiento inmediato, pero limita el desarrollo motriz y la responsabilidad individual.
El partido es una oportunidad de aprendizaje real. Es el espacio donde se desarrollan:
- Control de patín.
- Equilibrio.
- Regate.
- Orientación espacial.
- Toma de decisiones.
5. Autonomía y aprendizaje a través del error
El aprendizaje en edades formativas es vivencial.
No utilizamos la pizarra de forma constante ni dirigimos cada acción desde el banquillo. El exceso de instrucciones genera dependencia y limita la toma de decisiones.
El error es parte del proceso.
Equivocarse es aprender.
Buscamos formar deportistas autónomos, capaces de pensar el juego y asumir responsabilidad dentro del equipo.
6. El equipo como base del rendimiento
En un deporte colectivo, el rendimiento individual depende del equipo.
La mejora de cada jugador está ligada al crecimiento del grupo.
Cuidar al equipo es mejorar individualmente.
Cuidarse individualmente es fortalecer al equipo.
Por ello priorizamos la construcción del colectivo por encima de las individualidades en edades tempranas.
7. Qué pueden esperar las familias del club
Las familias pueden esperar:
- Coherencia en el modelo deportivo.
- Formación por encima del resultado inmediato.
- Oportunidades de participación en categorías base.
- Transparencia en la comunicación.
- Acompañamiento deportivo y personal.
8. Qué espera el club de las familias
El desarrollo deportivo es una responsabilidad compartida.
Esperamos:
- Confianza en el modelo formativo.
- Paciencia en los procesos de crecimiento.
- Respeto hacia entrenadores, compañeros y rivales.
- Mirada a medio y largo plazo.
- Corresponsabilidad en la educación deportiva.
9. Nuestro compromiso
Algunos entienden que deben elegir entre formar o ganar.
Nuestro modelo parte de otra convicción:
La mejor forma de competir de manera sostenible es formar bien
